El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría, y casi siempre aparece en un momento de cambio: cuando el bebé empieza a comer sólidos, cuando el niño deja el pañal o cuando entra al colegio. Tiene una buena noticia y una advertencia.
La buena noticia: en alrededor del 95% de los casos no hay una enfermedad detrás. Es lo que se llama estreñimiento funcional. La advertencia: si no se maneja bien, tiende a volverse un círculo que se alimenta solo, y mientras más tiempo pasa, más cuesta romperlo.
Cuándo es estreñimiento (y cuándo no)
No se define solo por cuántas veces va al baño. Un niño puede evacuar cada dos días sin ningún problema, y otro puede ir a diario y estar estreñido. Lo que cuenta es el conjunto. Conviene sospecharlo si aparecen dos o más de estas señales durante varias semanas:
- Dos evacuaciones o menos por semana.
- Heces duras o que le duelen al pasar.
- Heces muy grandes, a veces tanto que tapan el inodoro.
- Posturas para aguantarse: se cruza de piernas, se pone de puntillas, se esconde en una esquina o se pone rígido cuando siente ganas.
- Manchas o escapes de heces en la ropa interior, en un niño que ya controlaba.
En los bebés, las reglas son otras
Aquí está la fuente de muchas preocupaciones innecesarias. Un bebé que toma solo leche materna, después del primer mes, puede pasar varios días, e incluso una semana, sin evacuar. Si cuando lo hace las heces son blandas y no le causan dolor, eso puede ser normal. Los bebés que toman fórmula suelen evacuar casi a diario, aunque pueden pasar uno o dos días sin hacerlo.
La excepción es el primer mes de vida: un recién nacido que evacúa menos de una vez al día puede no estar alimentándose lo suficiente, y eso sí conviene consultarlo.
Tampoco es estreñimiento que un bebé menor de nueve meses puje, se ponga rojo y llore antes de evacuar, si al final las heces salen blandas. Se llama disquecia del lactante: el bebé todavía está aprendiendo a coordinar los músculos que relajan la salida, y se resuelve solo. Lo que sí sugiere estreñimiento en un bebé son las heces duras, la sangre por heces duras o el pujo de más de diez minutos sin resultado.
En los bebés, antes de dar jugos, tés o cualquier remedio, conviene consultar: lo que es adecuado depende mucho de la edad.
El círculo de la retención
Así empieza casi siempre: una evacuación dura duele. El niño, para no volver a sentir ese dolor, empieza a aguantarse. Mientras las heces se quedan dentro, el intestino les sigue quitando agua, y se vuelven más duras y más grandes. La siguiente evacuación duele más. Y el niño se aguanta más.
Dos detalles hacen que pase desapercibido. Los papás suelen confundir las posturas de retención con pujo: ven al niño rígido, rojo y cruzado de piernas, y creen que está intentando evacuar, cuando en realidad está haciendo lo contrario. Y con el tiempo, el recto se distiende y el niño deja de sentir las ganas con claridad.
Los escapes que parecen diarrea
Este es el punto que más confunde. Cuando se acumula una masa grande de heces duras, las heces más blandas que vienen detrás se filtran alrededor y manchan la ropa interior. Muchas familias lo interpretan como diarrea, o como un descuido del niño.
No es ninguna de las dos cosas. Es estreñimiento, y lo que hay que tratar es el estreñimiento. El niño no lo hace a propósito y en general no puede evitarlo, así que regañarlo o castigarlo no ayuda, y puede cargar de tensión el momento de ir al baño.
Qué ayuda en casa
- Una alimentación con su fibra habitual: frutas como papaya, pera, ciruela y mango; verduras; frijol; avena; tortilla de maíz. Y sus líquidos de siempre.
- Una rutina para el baño: sentarlo unos minutos en el inodoro después de las comidas, sin prisa y sin presión, aprovechando el momento en que el intestino se activa.
- Reconocer el esfuerzo: un sistema de recompensas sencillo por sentarse funciona mejor que los regaños.
- Actividad física de todos los días.
Una aclaración importante: la fibra y el agua ayudan a prevenir, pero aumentarlas por encima de lo normal no resuelve por sí solo un estreñimiento que ya se instaló. Cuando el círculo de la retención ya está en marcha, casi siempre hace falta tratamiento.
Lo que conviene evitar
- Los lavados o enemas de farmacia por cuenta propia. Los de fosfato no deben usarse en menores de dos años, y en los lactantes los enemas no están indicados.
- El aceite mineral en bebés o en niños que se atragantan con facilidad: si se aspira hacia los pulmones, puede causar una neumonía.
- Los purgantes y laxantes estimulantes sin indicación médica: pueden causar cólicos y diarrea. Si hacen falta, el pediatra indica cuál y por cuánto tiempo.
- Quitar la leche u otros alimentos por iniciativa propia. Si hace falta valorar algún alimento, lo indica el pediatra.
- Gastar en probióticos para el estreñimiento: la evidencia disponible no muestra que ayuden en niños.
Cuando el tratamiento es médico
Cuando hay heces retenidas, el tratamiento suele tener dos fases: primero vaciar el intestino de lo acumulado y luego mantenerlo evacuando con regularidad, para que el niño pierda el miedo al dolor y el recto recupere su tamaño y su sensibilidad.
Las guías internacionales más recientes, actualizadas en 2026, recomiendan como primera opción un laxante osmótico, el polietilenglicol, que retiene agua en las heces y las ablanda. La dosis depende del peso y de la respuesta, y la ajusta el pediatra.
Un error frecuente es suspenderlo en cuanto el niño mejora. El tratamiento suele mantenerse al menos dos meses, o por lo menos un mes después de lograr una buena respuesta, y luego se retira de forma gradual. Algunos niños lo necesitan por varios meses. Cortarlo antes de tiempo favorece las recaídas.
Señales para consultar pronto
En la gran mayoría de los niños, el estreñimiento es funcional. Pero hay señales que obligan a descartar otra causa y que ameritan una valoración sin esperar:
- El estreñimiento empezó en el primer mes de vida, o el bebé tardó más de 48 horas en hacer su primera evacuación al nacer.
- Abdomen muy distendido, sobre todo si se acompaña de vómitos.
- Vómitos verdes, fiebre o un niño que se ve enfermo.
- No gana peso o se estanca en su crecimiento.
- Sangre en las heces. Muchas veces es una pequeña fisura por las heces duras, pero conviene que la valore el pediatra.
- Debilidad en las piernas, cambios en la forma de caminar, o un hoyuelo o una mancha en el centro de la parte baja de la espalda.
Ante un niño con dolor abdominal intenso, vale la pena revisar también la guía sobre dolor abdominal en niños y la de qué es urgencia y qué puede esperar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces al día es normal que evacúe?
No hay un número único. Varía con la edad y con la alimentación: un bebé amamantado puede evacuar después de cada toma o cada varios días, y un niño mayor tiene su propio ritmo, que no siempre es diario. Lo importante es que las heces sean blandas, que no le duela y que el patrón no cambie de forma brusca.
¿El paso a la leche de vaca puede estreñir?
Los cambios en la alimentación, como empezar los sólidos o pasar de la leche materna a la fórmula o a la leche de vaca, están entre los momentos en que más aparece el estreñimiento. Si coincide con un cambio así, vale la pena comentarlo en la consulta, pero sin retirar alimentos por cuenta propia.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Más de lo que la mayoría de las familias espera. Suele ser de meses, no de días, y se retira de a poco. Por eso el seguimiento importa tanto como el inicio: es lo que evita las recaídas.
¿Es por algo que hicimos mal en casa?
Casi nunca. El estreñimiento funcional es muy común, suele arrancar con evacuaciones dolorosas en un momento de cambio, y no es culpa de los papás ni del niño. Lo que sí está en manos de la familia es acompañar el tratamiento con paciencia y constancia.
Cuándo conviene una valoración con criterio
El estreñimiento rara vez es grave, pero sí puede volverse persistente, afectar el ánimo del niño y la tranquilidad de la casa. Una valoración a tiempo permite confirmar que es funcional, descartar las señales de alarma y armar un plan que la familia pueda sostener. En los controles de niño sano es uno de los temas que conviene mencionar, aunque parezca menor.
La Dra. Barbara Morales es pediatra con formación en cuidados intensivos pediátricos. Para evaluar a un niño con estreñimiento o resolver dudas sobre su patrón de evacuaciones, puede utilizarse la página de contacto.
Referencias
- Mulhem E, Khondoker F, Kandiah S. Constipation in Children and Adolescents: Evaluation and Treatment. American Family Physician. 2022;105(5):469-478. Consultar
- Gordon M, et al. ESPGHAN/NASPGHAN guidelines for treatment of functional constipation in children aged 0–18 years. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 2026.
- American Academy of Pediatrics, HealthyChildren.org. Constipation in Children. Consultar
- American Academy of Pediatrics, HealthyChildren.org. How Can I Tell If My Baby Is Constipated? Consultar
- NHS (Reino Unido). Constipation in children. Consultar
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